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“Dormir no es sólo un placer sino una necesidad”, mantiene la Organización Mundial de la Salud (OMS) que advierte que hacerlo poco y/o mal puede llegar a ser el mayor enemigo de la salud. Dejarse mecer por los brazos de Morfeo es esencial para recobrar la energía y afianzar procesos cognitivos -como el aprendizaje o la memoria-, entre otras funciones.

Cómo hacerlo, es decir, tener una higiene postural adecuada es determinante también para favorecer algunas funciones vitales y evitar posibles molestias musculares. En este sentido, cada día aumenta la bibliografía científica que relaciona las posiciones inadecuadas a la hora de dormir con la presencia de dolor.

Numerosos estudios tratan de esclarecer cuáles son las posturas más apropiadas y cuáles las más erróneas. Buena parte de los expertos coincide en que no existe la posición perfecta, ya que en muchos casos la colocación adoptada en la cama responde a las dolencias que padece cada persona (dolores de espalda, problemas de respiración, etc.).

“Conviene señalar que no existe la postura perfecta, sobre todo cuando se ha de mantener durante un periodo prolongado de tiempo. Nuestra columna -las vértebras que la forman- tiene unas curvaturas pensadas para repartir una determinada carga y presión. Como norma general, la mejor postura será la que mantenga estas curvaturas en su posición fisiológica”, afirma Fernando Ramos, miembro del Consejo General de Colegios de Fisioterapeutas de España.

Por su parte, el doctor Juan Pareja Grande, responsable de la Unidad del Sueño del Hospital Universitario Quirón Salud de Madrid considera que “en principio, si se está sano, se debe seguir la tendencia natural. De hecho, por la noche cambiamos muchas veces de postura”. Y añade que “las más aconsejables sondecúbitos laterales (de lado) y decúbito supino (boca arriba)”.

La correcta elección de almohada y colchón, según la postura en la que se duerme y la anatomía de cada individuo, es importante para evitar dolor cervical o lumbar.

De lado

Señalada por ambos especialistas como probablemente la postura más saludable, dormir de costado esquiva los dolores cervicales y de espalda, disminuye los ronquidos, mejora la respiración y reduce el reflujo gastroesofágico.

El decúbito lateral izquierdo es la mejor postura para dormir durante el embarazo. “Preferiblemente del lado izquierdo, puesto que impide la compresión de la vena cava y favorece el estado circulatorio de la placenta”, indica el doctor. En caso delumbalgia, la posición fetal será la colocación más recomendada.

En esta postura, “la almohada debe tener un mayor grosor y densidad para dar soporte a la cabeza y que ésta repose alineada con el eje marcado por las vértebras. Si no es consistente, la cabeza puede caerse hacia el hombro de apoyo y generar molestias en la región cervical”, asegura Ramos. “El colchón debe tener firmeza para evitar que se hunda con el peso de la región pélvica, y que permita la alineación de las vértebras”, continúa.

Los contras de esta postura vienen porque el cuerpo puede reposar sobre las extremidades provocando presión y estrés en los nervios y músculos del brazo, al igual que si se duerme con el brazo hacia arriba detrás de la cabeza. Hay que tener especial cuidado si se tiene un hombro dañado para evitar descansar de ese lado. Para los más coquetos, la mala noticia es que la fricción del rostro con la almohada puede aumentar las arrugas en ojos, pómulos y barbilla.

Boca arriba

Es una de las posiciones más neutrales y “la segunda entre la población para descansar”, dice el fisioterapeuta. Previene el dolor de cuello y espalda, ya que la columna reposa recta y sin forzar. Además, debido a que el rostro no entra en contacto con la almohada minimiza las arrugas. A su vez, mantiene firme el pecho de la mujer.

En cuanto a la almohada, debe tener “la altura suficiente para evitar que la cabeza se caiga hacia atrás pero sin que suponga borrar la concavidad posterior de la columna. Tanto el occipital como la curvatura cervical deben reposar sobre ésta, permaneciendo la cabeza alineada con los hombros y el tronco”, expone Ramos. Mientras que “los brazos deben estar estirados a los lados o doblados sobre el cuerpo para reducir las compresiones sobre los nervios de las extremidades superiores en caso de que sobresalgan del borde de la cama”, señala Pareja.

Su mayor inconveniente es que “favorece los ronquidos y las apneas del sueño. En esta postura la lengua se desplaza hacia la faringe y disminuye la apertura faríngea, obstruyendo el paso de aire”, advierte el doctor.

Boca abajo

Sí hay alguna “postura poco recomendada es decúbito prono”, asegura el doctor, ya que “produce mucho estrés en la zona del cuello, por la excesiva rotación de la columna, afectando a músculos, articulaciones y nervios que salen de los diferentes niveles de la columna”, aclara el fisioterapeuta. Con esta postura se pueden sufrir tendinitis, lumbalgias, cervicalgias, etc. “La almohada, en este caso, será de escaso grosor para evitar el estrés en la región del cuello y lumbar”, aconseja Ramos.

“Está desaconsejada en los recién nacidos porque incrementa el factor de riesgo para el síndrome de la muerte súbita del lactante”, finaliza Pareja.

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