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ASÍ ES COMO UNA FAMILIA HOMOPARENTAL DEBE SER FELIZ

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ES DIVERTIDO ver a la izquierda abrazar ahora el contrato único. Es muy divertido observar cómo, al margen de las lecturas que tenga la sentencia del Tribunal de Justicia de la UE sobre las indemnizaciones por despido, los partidos de la oposición y los sindicatos han salido en tromba a exigir al Gobierno -en funciones, pero da igual- que modifique la legislación para equiparar el coste de los despidos de los trabajadores fijos y los temporales, que es lo que, en principio, establece esa sentencia.

Si tenemos en cuenta que, en la práctica, la decisión de un empresario de contratar a alguien de forma temporal o indefinida depende del coste del despido, los jueces europeos están abriendo la puerta a un modelo de contratación único: a un empresario le dará igual crear un puesto fijo o temporal si le va a costar lo mismo despedir a ese empleado. Así de real.

Hay que tener en cuenta que el fallo habla de evitar una discriminación, no tanto de dar más derechos a todos los trabajadores: equiparar sólo significa igualar indemnizaciones y no supone necesariamente elevar la más baja para hacerla similar a la más alta, como alguien ha entendido.

El contrato único con indemnizaciones crecientes en función de la antigüedad esuna propuesta que llevó Ciudadanos en su programa electoral. En el caso de despido procedente esa indemnización sería de 8 días el primer año hasta un máximo de 20 días por año trabajado a partir de ocho de antigüedad. Ahora, la indemnización al expirar un contrato temporal es de 12 días, mientras que el despido procedente en un contrato indefinido es de 20 días. Por eso Albert Riverasaludó en Twitter la decisión de la Justicia europea: «Europa nos da la razón: el contrato único acabaría con la precariedad, y todos los nuevos trabajadores tendrían más estabilidad y protección».

Hay mucho que debatir sobre esa sentencia. Por ejemplo, si establece la equiparación entre temporales y fijos en cualquier circunstancia, o si sólo se refiere a despidos cuando un empleado temporal tiene la misma antigüedad que uno fijo. O si los jueces hablan exclusivamente de los interinos de la Administración española, que es el caso investigado. Sea como sea, la Justicia europea ha revolucionado ya nuestro mercado laboral… en el sentido que no quería la mayoría de las fuerzas políticas y sociales.

Por eso me resulta paradójico el entusiasmo con el que se ha recogido la sentencia entre la izquierda, que pide al Gobierno que introduzca ya en nuestra legislación el cambio. Es la misma izquierda que, desde siempre, ha despotricado contra el contrato único porque si el coste de despedir a un empleado fijo y a otro temporal es el mismo, todos somos temporales.

Algunas frases sobre el asunto. «El contrato único es el despido libre», Pedro Sánchez. «Es una ocurrencia», Cándido Méndez, cuando todavía era secretario general de UGT. «Ningún país del mundo ha optado por esta modalidad laboral, pretendidamente superadora de todas las ineficiencias», Ignacio Fernández Toxo, secretario general de CCOO. «Es abaratar el despido. Punto», Pablo Echenique, secretario de Organización de Podemos.

El contrato único era maldecido meses atrás porque iba a precarizar todavía más el mercado de trabajo en España. Ésa era la crítica que se hacía a la propuesta de Ciudadanos -ni el PP lo ha aceptado en el pacto que firmó con esta formación para la investidura de Rajoy-. Hoy, parece que todos los que no creían en él se han convertido. No sé si hay que celebrarlo. Pero es necesario constatar el hecho. Que en breve habrá que redactar nuevos programas electorales y claro…