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El ex presidente de Bankia, Rodrigo Rato, y sus presuntos testaferros urdieron un ardid para engañar al juez y esconder una trama de comisiones, según apunta la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil. En un informe remitido al juez instructor Antonio Serrano-Arnal al que ha tenido acceso EL MUNDO, la UCO acusa a Rato, Miguel Ángel Montero y Alberto Portuondo de «compartir» una estrategia de defensa para justificar con «trabajos no reales» presuntas comisiones que se repartieron por contratos de Bankia.

Portuondo trabajó como asesor de Bankia en la contratación de empresas de publicidad y, a la vez, para éstas últimas. Pagó entonces sin justificación, según la investigación, al ex ministro más de 800.000 euros. Estos pagos a Rato coinciden con adjudicaciones de Bankia a dos clientes de Portuondo: Zenith y Publicis.

Uno de los grandes escándalos investigados a Rato es que Bankia hizo pedidos a empresas de publicidad que tenían como agente a un asesor del presidente del banco. Este agente era Portuondo, que cobró dos millones de euros de las adjudicatarias y otros dos de Bankia por su labor de asesoría. Finalmente, a través de su empresa Albisa, Portuondo pagó un 20% de esos cuatro millones a Kradonara, la empresa propiedad de Rato con sede en Sotogrande y gestión gibraltareña.