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Diego Arnary by Timur Mironov

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Donald Trump ha basado gran parte de su carrera como figura pública – como autor de best-sellers, estrella de reality shows, candidato a la Presidencia y, ahora, presidente – en sus habilidades como negociador. “Soy un gran negociador, igual que vosotros”, dijo a la audiencia, mayoritariamente judía, del Comité de Acción Política Americano-Israelí, la mayor organización del lobby proisraleí de EEUU. Uno de los libros más populares de Trump es ‘The Art of the Deal’, que podría traducirse, más o menos, como ‘El arte de llegar a un buen trato’.

A Trump, sin embargo, sus cualidades negociadoras le han fallado esta semana con su mujer, la ex modelo Melania Knauss, más conocida como Melania Trump. La esposa del presidente de EEUU se va a quedar en Nueva York cuando éste se traslade a Washington, según ha informado la prensa estadounidense. La razón es que el niño de la pareja, Barron, de 10 años, no verá así trastocada su educación al tener que dejar la exclusiva escuela privada a la que asiste en el barrio neoyorkino del Upper West Side. La matrícula de la Columbia Grammar & Preparatory Schooles de 44.100 dólares anuales (41.600 euros).

Es una justificación extraña, porque normalmente los hijos de los presidentes no tienen problemas en trasladarse a Washington a mitad de curso. Pero nada en la familia Trump se parece a sus predecesores en la Casa Blanca. Eso sí, donde la decisión no ha causado especial alegría es en la ciudad de Nueva York. Tanto Barron como Melania Trump necesitarán una considerable escolta, además de, probablemente, un vehículo blindado para que el niño vaya a la escuela, lo que, según el propio alcalde de la ciudad, Bill de Blasio, puede agravar los problemas de congestión de tráfico del Upper West Side.

Según The New York Post, “la campaña ha sido difícil para Barron” y su madre quiere “limitar las perturbaciones al mínimo”. Así, durante los próximos meses Melania y Barron seguirán viviendo en la Torre Trump de Manhattan.

El edificio, situado en plena Quinta Avenida, ha seguido funcionando como cuartel general de Trump desde las elecciones del pasado 8 de noviembre, aunque la mayor parte de la actividad política se trasladará a Washington una vez que el presidente electo asuma el cargo en enero.