Chulazos

James Van Nostrand: Masculine Desire.

 

Pulsa:   http://revistazeroespeciales.es/james-van-nostrand-masculine-desire/

 

ATENCION: por motivos de censura … Cuando la web se queda sin abrir, le das a los puntitos y hacer click en abrir via internet…con el telf

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Sampaoli no se dejó impresionar por los focos del estadio ni por las estrellas que salpicaban las vallas publicitarias. El himno de la Champions no le ablandó el corazón. El entrenador del Sevilla no salió a buscar el aplauso ni arengó a sus futbolistas con ese «disfruten» cuyas consecuencias son siempre impredecibles. Su equipo salió a puntuar y puntuó. El entramado propuesto sobre el césped de Turín no permitía encajes ni ribetes. Sin delanteros, sin defensa de tres, sin vocación ofensiva. Su modelo era pragmático, europeo, poblado en las zonas templadas, hormigonado, fabricado a la medida del rival, plantado para contener el aluvión blanquinegro. Otro fútbol, menos literario, una mecánica marcial y silenciosa.[Narración y estadísticas: 0-0]

Allegri no varió su sistema. Alves y Evra, desde los carriles, apoyarían a los centrocampistas para huir de la presión. El gabonés Lemina mantendría la posición de pivote para evitar las recuperaciones sevillistas y Dybala bajaría a dar oxígeno en la construcción de jugada. Mientras, en la luna del área, Higuaínesperaba al acecho para materializar las que llegaran. El enjambre en la medular tuvo las consecuencias esperadas, muchas imprecisiones, juego trastabillado y poca armonía en los ataques. Un magma sin fútbol.

Khedira rompió el tedio pasado el primer cuarto de hora en una escapada que murió en las manos de Rico. En la siguiente jugada, Higuaín volvió a probar tímidamente al portero. La Juventus se desperezaba, incomoda aún, en la cama. La amabilidad del árbitro Aytekin estaba permitiendo que el Sevilla se empleara a fondo contra el contrario y entorpeciera la creación, para desesperación del banquillo turinés. Medicina italiana. Los de Sampaoli contenían el juego del rival pero aún no sabían con qué color vestía Buffon. Alejados de la guarida rival, intrascendentes en el ataque, demasiado ocupados en mantener su posición en el rectángulo de juego.

Una Juventus maniatada

Apenas Sarabia y Escudero inquietaban por el flanco izquierdo. Vázquez, en todas partes y en ninguna, era incapaz de asociarse con Vitolo. Un flecha sin punta. En el minuto 30 se agitó la grada tras una valiente salida con el pie de Sergio Rico. El portero abandonó su área para rebañar un balón que ya controlaba Dybala, completamente solo. La lentitud de Rami en la cobertura pudo acabar en tragedia.

En los últimos instantes de la primera mitad el Sevilla balbuceó algunos ataques ininteligibles. Se sacudió la amenaza turinesa y se animó con más ruido que melodía. Un poco de algarabía tras unos minutos grises y funcionariales.

Tras el descanso, más de lo mismo. El Sevilla seguía jugando su fútbol plomizo, defensivo y exigido y a la Juventus le entró prisa por dinamitar el partido. En una rápida contra la mandó Higuaín al larguero. Rugió el estadio pero el equipo vestido de albero no se desconcertó. Correa sustituyó a Sarabia y Mariano a Kranevitter. El ritmo rompió los grilletes y el partido se liberó poco a poco. Los minutos pasaban y el Sevilla asumía su rol con disciplina y fiereza. Los de Allegri eran incapaces de romper el caparazón nervionense. Pareja incansable al corte y Rico obrando milagros en el descuento. Un Sevilla impertinente y un punto de mérito construido ladrillo a ladrillo.