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No es impresión tuya: en 2016 han muerto más famosos que nunca

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El éxito destilado». Más bien el ego. «Por fin un vodka digno del nombre de Trump». Tal vez no incurra en publicidad engañosa. «El vodka que reclama el mismo respeto y admiración que el legado internacional y la marca del propio Donald Trump». Eslogan y literatura promocional con exceso de retórica que, una vez más, supera toda ficción imaginable. Porque se trata de la presentación de la marca de vodka con la que el presidente electo de EEUU ingresó en el año 2005 en el sector de los destilados. T -ése era su nombre- de Trump. Triunfo llama a triunfo. Bueno, no siempre.

Sea magnate mediático o candidato oportunista, sea ubicuo millonario bocazas o POTUS coronado, Donald Trump siempre ha necesitado ser un best seller. Desde su torreón en la capital del marketing planetario se dirigió a sus votantes como a potenciales consumidores. Campaña, eslogan, producto (vinos, filetes, él mismo) y retorno, canjeado esta vez en la Casa Blanca. Sin embargo, como ya ocurrió con sus líneas aéreas, sus casinos o su universidad, al desgastado revólver empresarial hubo que sumar otra muesca fallida: una bebida (súper premium, claro) que nadie compró en su momento.

Hoy su vodka sólo se encuentra en el mercado kosher de Israel (es de patata, no de grano), en las estanterías de algún deli despistado que ahora puede hacer su agosto o perdido en las entrañas de eBay. Porque, tras las elecciones, convertido Trump en un icono global, aquel negocio fallido ha resucitado en el mercado negro de la red. Hoy, se llega a subastar una botella -¡vacía!- de vodka por 470 euros… y, si está sin abrir, su precio se dispara a más de 700.

A cambio, el resto de sus negocios está sufriendo las consecuencias negativas de su triunfo electoral. Desde su elección, decenas de campañas han pedido el boicot a sus empresas, las de su familia y hasta las de aquellos que hacen negocios con él. Tres equipos de la NBA (los Bucks, los Grizzlies y los Mavericks) se han unido al veto a sus hoteles y ya no se alojan en ellos. E incluso existe una aplicación, BoycottTrump, que recopila cientos de negocios vinculados con el magnate. El resultado: en su primera semana, tuvo más de 80.000 descargas en iTunes y Android.

Sobre el Autor

Mark Farrugia

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